Tiempo y enfermedad

Sobre el cambio y el tiempo, sobre el cuerpo y la enfermedad.

 

Voy a retomar una frase de Jodorowski: “pasado y futuro para las células están presentes” que refraseando puedo decir… “todo está siempre presente” y como concepto generalizador y absolutista está sesgado por su reduccionismo, entonces corrijo: “todo lo que deja impresiones en nosotros está siempre presente, pero no igual, en un proceso de siendo, de actualizarse momento a momento, con ritmos diferentes en relación a la dinámica personal de creatividad y cambio (innovación). Esto depende del nivel de automatismo o mecanicismo, o sea, de la cantidad de mecanismos inconscientes que se disparan o desarrollan a modo de patrones irracionales, sin decidir ni crear aspectos de ellos mismos renovados o nuevos”. Pasado, presente y futuro en un contexto para nada cabal o absoluto, sino más en relación a las representaciones neurológicas y memorias biológicas de la realidad o naturaleza de estos momentos temporales. A su vez, para las células el tiempo está definido por la secuencia de memorias que se dan en momentos diferentes y generan éste presente diseccionado entre condicionamientos de las experiencias del pasado y como elaboré y edité neurológicamente esas experiencias (lo cual está también sujeto a cambios), el presente (aquí y ahora) y mis proyecciones al futuro o visiones sobre lo que vendrá, mi capacidad de preveer e imaginar un futuro luminoso o sombrío y para los practicantes de alguna disciplina meditativa, con las menores expectativas posibles, sin largas proyecciones y con menos riesgo de frustración. También es conveniente aclarar que la generación de expectativas suele ser un intento de calmar las angustias sobre el futuro y su intrínseca incertidumbre (si mis angustias por no poder o no sentirme capaz, o ser insuficiente para valerme por mi mismo son importantes, entonces voy a generar la expectativa de encontrarme un salvador, un príncipe azul, un trabajo perfecto donde gane muchísimo dinero o situaciones ideales que no existen en la realidad para muchos)

 

Los ejemplos son los siguientes: por un lado creo haber trabajado un tema personal en terapia psicológica y haberlo “superado” (fantasía terapéutica), siento que no vivo en el miedo, tomo más decisiones y me atrevo a hacer cosas o asumir desafíos que antes no me hubiera animado. Mi cuerpo dice otra cosa… tengo la presión arterial alta, estoy con achaques o dolores por contracturas musculares, mi colesterol sigue alto a pesar de los cambios en la dieta y mis huesos con osteopenia (desgaste o desmineralización) Ahora que enfrenté los viejos fantasmas y al hacerlo (aceptar proyectos de trabajo nuevos, ocupar mi lugar con mi familia, aceptar sus vidas sin reclamos de atención, etc.) paso por la experiencia corporal de estar llena de presión interna (miedo, sobrecarga, no resolber, postergar decisiones, no enfrentar y justificarme), la sangre está pesada como mi voluntad, me cuesta moverme (a pesar de moverme mucho), me aferro a viejas explicaciones y cierro mi corazón al amor (glucosa sérica en niveles normales altos)… ¿Por qué ahora cuando estoy actuando de otra manera? Porque el cuerpo se enferma y se sana a través de las acciones, eso moviliza los procesos y los expone, porque todos esos fantasmas están ahí también (aunque cada vez con menos fuerza o más en relación a las experiencias que los refuercen o los liberen) y con esta nueva manera de enfrentar la vida, al hacerlo, les doy la posibilidad de perder fuerza, de soltar la rigidez, de desinflamar – abrazar, amar, enfriar – en el cuerpo, en la experiencia corporal. Saqué el proceso del ámbito más mental (y también corporal, donde se sembró y se fue preparando el terreno donde todo los síntomas de hoy tienen fundamento) y me doy la oportundidad real y profunda de sanar, a través de las acciones reparadoras.

 

Otro ejemplo parecido… de niña sufrí abusos y mis padres me llenaron de dobles mensajes que me confundieron, siempre supe esto y lo trabajé por años en terapias tratando de sanarlo, cuando por fin tomo decisiones distintas, empiezo a ocupar con dignidad mi lugar en mis relaciones, pongo límites a los maltratos, dejo de vivir la vida de otros y los guiones para mi de otros y me atrevo a trabajar por mis sueños y me acerco a gente más afin a mi… entonces mi útero empieza a llorar… miomatosis uterina y sangrado menstrual anormal, por muchos días. Mi decisión y el paso hacia una realidad distinta abre la oportunidad de sanar a través del cuerpo, el cuerpo se muestra con sus bolas que fueron amasadas por años, y hoy estoy lista para sanar a través de la acciones reparadoras, a través de Ser Quien Realmente Soy, mi guión lo escribo yo e integro amorosamente, mi pasado y mi futuro a ese guión, también soy yo eso y están presentes.

 

Hoy, aquí y ahora, el cuerpo muestra este contexto vivencial que facilita la transformación necesaria para sanar (y salir de un proceso de tensión excesiva, dolor, autodestrucción – enfermedad o sombra, síntoma o crisis)

 

Dr. Gabriel Oscar Bertona Chiaraviglio

El Síntoma y su función IV

Abril – Mayo / 2015